GENERALIDADES

En el mapa se representan las cecas griegas de Iberia. Sólo las dos conocidas arqueológicamente emitieron moneda, siendo las primeras cecas de Iberia en hacerlo. Las fuentes escritas hablan de otras como Hemeroskopion, Mainake, etc., pero ni se han hallado sus restos ni se sabe que emitieran moneda. Algunas cecas iberoromanas como Kese y Arse hicieron emisiones muy anecdóticas y escasas usando el alfabeto griego, posiblemente relacionadas con la actividad portuaria de la colonia griega en ellas.

Estas dos ciudades, muy próximas entre sí, fueron Emporiton y Rodeton. Para acceder a estas cecas, pique en sus nombres o sobre el mapa.

Se ha añadido una breve reseña histórica para cada contexto, la cual no pretende ser exhaustiva, pues no es el objetivo de este trabajo y además existen recursos en la red más adecuados y completos. El hecho que se pretende destacar es ante todo de carácter numismático.

En la descripción de cada moneda, además del contenido del anverso y reverso, se indica, cuando ha sido posible, su datación, el peso y diámetro medios del tipo a que pertenece (no de la moneda en concreto), y su referencia según el catálogo de VILLARONGA, L. "Corpvs Nvmmvm Hispaniae Ante Avgvsti Aetatem" (Madrid, 1994), indicando el nº de página en el mismo.

Agradezco también especialmente a M. GARCÍA GARRIDO su colaboración, al aclarar mis dudas en la distinción entre moneda emporitana y moneda ibérica de imitación y sus divisores. También al "Cercle Filatèlic i Numismàtic de Barcelona" el apoyo prestado y la consulta de su importante fondo documental.

Deseo hacer constar además el agradecimiento hacia las fuentes de procedencia de las imágenes que no son de monedas propias, con especial referencia hacia los sitios mostrados en este enlace.


 

ANTECEDENTES

La primera ceca en acuñar fue Emporiton, a mediados del siglo V a.C. Las primeras emisiones fueron anepígrafas, atribuidas por la procedencia de los hallazgos y su antigüedad. Presentan gran influencia de Massalia en la tipología. A inicios del siglo III a.C. se adopta la dracma.

En Emporiton, con el fin de la 1ª Guerra Púnica se abandona el tipo del caballo parado, de influencia cartaginesa, y se representa Pegaso, que pronto pasa a tener una cabeza modificada de tipo Crisaor. En la 2ª Guerra Púnica, en el 218 a.C. Escipión desembarca en Emporiton, al año después de la toma de Arse por los cartagineses.

En la contienda y tras ella, muchos poblados ibéricos del noreste peninsular emitieron dracmas imitando el modelo emporitano, copiando la leyenda griega de manera tosca, ilegible, o acuñando con leyenda ibérica, hasta la implantación definitiva de los romanos.

La unidad era la dracma, con divisores basados en su sexta parte, el óbolo. La tipología representa a Perséfone o Aretusa, con una rosa vista desde abajo en Rodeton, y un caballo parado o Pegaso en Emporiton, en general.

En el siglo II a.C. Emporiton deja de acuñar plata y comienzan las emisiones ibéricas de bronce de Untikesken
con leyenda ibérica. El cierre definitivo de la ceca de Emporiton se produjo a inicios del siglo I a.C. durante las guerras sertorianas. Tras ello la ceca latina de Emporia inicia sus emisiones.
 

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